Cuando ocurre un accidente laboral, la atención inmediata se concentra en las lesiones físicas: fracturas, quemaduras, contusiones o incapacidad temporal. Sin embargo, una vez superada la fase clínica inicial, puede persistir una afectación menos visible, pero igualmente significativa: el impacto psicológico derivado del evento traumático.
La omisión de esta dimensión no solo retrasa la recuperación integral del trabajador, sino que puede comprometer la productividad, el clima laboral y la cultura preventiva de la organización.
Un accidente de trabajo es, por naturaleza, un evento traumático. Según explica el portal especializado Indemnización Global, el impacto psicológico puede manifestarse en cuadros severos como el trastorno de estrés postraumático (TEPT), la depresión y episodios de ansiedad generalizada.
Estas secuelas no se limitan al horario laboral; permean la vida privada del trabajador, afectando su entorno familiar y su capacidad para relacionarse socialmente.
Uno de los mayores retos para el área de SST es la reincorporación del accidentado. Al respecto, la Caja de Seguro Social (CSS) advierte que es común que el trabajador experimente un miedo intenso a que el evento se repita.
Este temor genera una «hipervigilancia» constante y sentimientos de culpa que, si no se gestionan, derivan en un ausentismo prolongado o en una baja eficiencia por el bloqueo emocional que produce el entorno donde ocurrió el trauma.
Para que un Plan de Intervención sea integral, debe incluir la rehabilitación psicológica basándose en estos pilares:
En Bienestar360 ayudamos a las empresas a integrar la salud mental dentro de su gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo. Diseñamos evaluaciones de riesgos psicosociales, y desarrollamos intervenciones prácticas para fortalecer el bienestar y la cultura preventiva.
El Equipo de Bienestar360
Una unidad de servicio de People Progress.
