Cuando hablamos de seguridad en sectores como minería, agroindustria, energía o manufactura, solemos pensar en maquinarias, protocolos IPERC o el uso adecuado de EPP, pero hay un riesgo silencioso que también afecta directamente la operación: el riesgo psicosocial.
La Ley N.º 29783 y su reglamento (DS 005‑2012‑TR) exigen que las empresas identifiquen, evalúen, intervengan y documenten todos los factores psicosociales del entorno laboral, al igual que lo hacen con los riesgos físicos o ergonómicos.
En empresas con más de 15 trabajadores por área o unidad productiva, el impacto del riesgo psicosocial suele ser más agudo. Estos factores no sólo generan malestar individual, sino que provocan efectos organizacionales como:
De hecho, el Informe Técnico 2023 del INS-CENSOPAS señala que más del 40 % de los trabajadores evaluados en sectores industriales mostraron niveles medios o altos de riesgo psicosocial. Las causas más frecuentes: Carga emocional excesiva, liderazgo deficiente y falta de apoyo social.
Los lineamientos legales son claros y exigibles por la SUNAFIL. Entre ellos:
SUNAFIL ya está facultado para fiscalizar el riesgo psicosocial, particularmente en sectores de alto riesgo. La falta de evaluación, intervención o documentación técnica puede acarrear:
En octubre de 2024, la SUNAFIL reforzó esta exigencia mediante una comunicación oficial, recordando que el riesgo psicosocial debe integrarse al Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo (SGSST), tal como lo exige la Ley 29783.
Ahora que ya conoces lo que exige la ley y lo que SUNAFIL puede solicitar, el siguiente paso es detectar con claridad cuál es el estado de salud mental de tu equipo.
Para ello, existen herramientas validadas y guías oficiales que te permiten hacerlo correctamente.
Y todo comienza por un tamizaje emocional gratuito.
Es la forma más rápida, segura y alineada con la normativa para obtener un diagnóstico real de tu organización.