En seguridad industrial hemos perfeccionado la gestión de lo visible: inspecciones, EPP, matrices IPERC, controles operativos. Sin embargo, muchos accidentes no se originan en la falta de equipo y/o capacitación, sino en una variable menos evidente: la capacidad mental del trabajador en el momento de la tarea.
La pregunta no es si la salud mental influye en la seguridad. La pregunta es cuánto riesgo estamos dejando fuera del sistema al no gestionar estratégicamente.
Un trabajador puede cumplir todos los protocolos y aun así estar operando con fatiga mental, sobrecarga emocional o estrés acumulado. Esto no es un tema actitudinal, es un tema neurocognitivo.
El estrés sostenido:
Datos difundidos por EsSalud señalan que aproximadamente el 84% de trabajadores evaluados presenta algún grado de estrés laboral. Si esta condición es masiva, entonces no estamos ante un problema individual, sino estructural.
Cuando analizamos accidentes solemos identificar la causa inmediata: el error humano. Pero muchas veces ese “error” es la manifestación final de una cadena previa de desgaste psicológico.
Además, en el Perú, la Ley N° 29783 obliga a gestionar todos los riesgos que afecten la salud del trabajador, incluidos los psicosociales. A ello se suma la Ley N° 30947, que refuerza la responsabilidad de proteger la salud mental en entornos laborales.
No evaluar estos factores debilita la prevención e incrementa la exposición legal.
La seguridad tradicional protege el cuerpo, la seguridad moderna debe proteger también la mente. Esto implica:
Mientras la mente no sea considerada formalmente dentro del sistema de control de riesgos, seguirá siendo el enemigo invisible en la ecuación del accidente.
En Bienestar360 incorporamos evaluaciones de riesgos psicosociales, para intervenir antes de que el desgaste emocional se convierta en error operativo. No esperamos al accidente: integramos la salud mental al sistema de gestión.
El Equipo de Bienestar360
Una unidad de servicio de People Progress.
